La banca española ya da más crédito a las pymes que a la gran empresa

Las entidades han concedido casi 170.000 millones en créditos pequeños en un año y 152.600 en grandes préstamos. El crédito bancario se reduce medio billón de euros desde 2010. El BCE inyecta casi 6.724 millones de euros para estimular el crédito bancario

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Los cambios en el sistema financiero no sólo han transformado radicalmente el número y la identidad de las entidades que hoy compiten en el mercado español. También ha habido un cambio drástico en tendencias de negocio como la concesión de crédito. Según las estadísticas del Banco de España, se ha producido un «sorpasso» entre el crédito concedido a las grandes empresas (tradicionalmente más vigoroso) y el de las pymes, que ahora ocupa el primer puesto. Al cierre de 2016 el importe de las nuevas operaciones de hasta un millón de euros, destinadas básicamente a pymes, ascendía a 169.928 millones de euros, frente a los 152.649 millones en préstamos por más de millón de euros, típico de las grandes corporaciones.

Este cambio de rumbo se mantiene en lo que llevamos de 2017. En los ocho primeros meses del ejercicio las pymes habían recibido de la banca 119.915 millones de crédito nuevo, por los 104.496 concedidos a grandes compañías. Aunque no es exactamente una división entre pymes y grandes empresas, el banco emisor suele fijar la división entre pymes y grandes empresas según el importe -superior o inferior al millón de euros- del crédito concedido.

Política monetaria

La causa de este cambio se debe, ya no tanto a un alza en las pymes, sino a una caída de la financiación de las grandes empresas. «El crédito hasta un millón se muestra dinámico, pero no a una tasa demasiado elevada. Así, en 2012 registraba 146.000 millones, por lo que los 170.000 de 2016 supondrían una tasa acumulativa anual del 4%. En realidad, es el descenso del dato de grandes empresas el que ha provocado ese “sorpasso”. Así, el crédito nuevo de más de un millón de euros pasa de 339.000 millones en 2012 a 153.000 en 2016», explica Carmelo Tajadura, experto financiero.

Todo esto ha ocurrido en un período en el que la liquidez abunda en la economía como consecuencia de la actuación del Banco Central Europeo (BCE). Las distintas entidades financieras consultadas por ABC confirman una menor apelación de las grandes compañías al crédito bancario. Los tipos de interés oficiales al cero y las compras de deuda hechas por el BCE han reducido al mínimo los costes de financiación en los mercados de capitales. De ahí la avalancha de emisiones corporativas y las numerosas ampliaciones de capital y salidas a Bolsa cerradas en los últimos ejercicios.

A ello hay que sumar el fuerte proceso de desapalancamiento acometido por el sector empresarial privado. Prácticamente todas las grandes compañías del país aquejadas por un alto endeudamiento, sobre todo del Ibex 35, han aplicado rigurosos planes de reducción de sus pasivos.
«Mi interpretación de estos datos es que las grandes empresas, por un lado, han necesitado menos apoyo de financiación externa al ser su desendeudamiento más intenso; y, por otro, han recurrido en mayor medida a fuentes de financiación distintas del crédito bancario, básicamente los mercados de capitales internacionales, tanto de renta fija como de renta variable», apunta Tajadura.

Del lado contrario, al alza más o menos intenso de la financiación bancaria a las pymes han contribuido sobre todo dos factores. El primero, que tras los años de crisis y en parte gracias a la recuperación económica la demanda es más solvente. De hecho, y según datos de BBVA Research, la morosidad del crédito a empresas ha caído desde 2008 un 237%, y solo en el último año casi un 17%.

Batalla comercial

Por otro lado, y ante la debilidad de los ingresos de la cartera hipotecaria por el impacto de los bajos tipos de interés, la banca se ha lanzado a conceder financiación a las pymes, segmento más rentable ya que asegura unos tipos de interés más altos, así como la prestación de más servicios y productos por los que cobrarles y por tanto una mayor vinculación.

Las entidades del país llevan tiempo librando una batalla comercial en este negocio, también en precio, lo que llegó a suponer motivo de preocupación tanto para el supervisor como para los propios banqueros. Sin embargo, los bancos consultados por este diario confirman que esa guerra para ganar cuota continúa.

«El alza de crédito bancario a pymes no puede considerarse en sí mismo un indicador de que la economía española vaya muy bien», matiza Tajadura, quien explica que, primero, esa alza es modesta y, además, porque el proceso de desendeudamiento es general y el stock de crédito está cayendo. «Incluso se puede añadir que un crecimiento menos intensivo en crédito que antes de 2007 resulta ciertamente más equilibrado», apunta.

FUENTE: ABC

 

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