¿Qué puedes hacer ante la competencia desleal?

Acaba de llegar un pez nuevo a tu mercado y está reventando los precios para que los clientes se acerquen a él. Mientras tanto, tú vas viendo como los ingresos de tu negocio han iniciado una caída en picado. ¿Cómo puedes defenderte para salvar tu empresa? Estás ante un caso claro de competencia desleal y ya te adelanto que ponerte al nivel de tu rival con una bajada insostenible de los precios no es la solución.

¿Qué es la competencia desleal?

La competencia desleal es un comportamiento empresarial que consiste en llevar a cabo prácticas de dudosa honestidad con el objetivo de obtener un beneficio a cambio como, por ejemplo, aumentar la cuota de mercado o eliminar a la competencia. Hay que tener en cuenta que estas acciones “contrarias a la buena fe” no tienen por qué representar siempre un delito como tal. A veces, son legales, pero producen un efecto negativo en el mercado.

Volvamos al ejemplo del inicio. La venta de productos o servicios por un precio inferior al coste final es una de las prácticas de competencia desleal más comunes. Con el llamado dumping de precios, la empresa en cuestión gana rápido una legión de clientes y elimina a los demás negocios de la competencia. Poco después se convierte en la única alternativa del mercado, por lo que tiene capacidad para manipular a los consumidores a su antojo.
Sin embargo, este no es el único tipo de competencia desleal. Otras formas posibles son:

• Engañar a los consumidores haciéndoles creer que el producto o servicio tiene un precio diferente al real.

• Crear una dependencia económica de los proveedores y aprovecharla a su favor. Es decir, si la mayor parte de las ventas del proveedor son a esta determinada empresa, se considera competencia desleal que esta le exija unas condiciones injustas sabiendo que no tendrá más remedio que aceptarlas. Por ejemplo, obligarle a bajar los precios o reducir los márgenes de tiempo para la producción.  

• Difundir información falsa sobre los competidores o denigrar sus productos y servicios con el objetivo de dañar su imagen.

• Confundir al consumidor con una imagen similar a la de la competencia para que los clientes compren en esa empresa pensando que se trata de la del competidor. 

• Explotar la reputación ajena (industrial, comercial o profesional) que otra empresa haya adquirido en el mercado buscando un beneficio propio. 

• Violar secretos industriales o profesionales a los que se haya tenido acceso, tanto de forma legítima como ilegítima.

¿Cómo actuar ante la competencia desleal?

Lo primero es evitar que este tipo de prácticas de competencia desleal te afecten. Trabaja el branding de tu negocio para conseguir una marca fuerte con la que tus consumidores se sientan identificados. Piensa que los clientes felices son también más fieles.

Dicho esto, si ya hay un pez en tu mercado que te está poniendo las cosas difíciles a base de prácticas deshonestas, toma medidas. En España, la competencia desleal está regulada por la Ley 13/1991, que vela por un buen funcionamiento del mercado libre.

Puedes actuar de dos formas:

• Poner una demanda judicial por competencia desleal en el Juzgado de lo Mercantil. En este caso, necesitarás probar que la empresa ha realizado los actos de competencia desleal por los que la estás denunciando y, además, que ha obtenido un beneficio de ellos. Si ganas el juicio, la compañía tendrá que cesar esa actuación desleal y deberá pagar una indemnización por daños y prejuicios.

• Poner una denuncia administrativa por alguna infracción concreta que haya cometido la empresa. Si resulta muy complicado demostrar la competencia desleal, a veces la vía más sencilla es denunciar algún hecho en particular que vulnere las normas. Por ejemplo, si sabes que tiene empleados sin contrato puedes presentar una denuncia directamente a la Inspección de Trabajo para que actúe.

De cualquier modo, ten en cuenta que necesitarás contar con la ayuda de un experto y que, en muchos casos, estos procedimientos suponen unos gastos elevados. Por eso, lo más conveniente es que te apoyes en asociaciones del sector. Una actuación multitudinaria será más efectiva y menos costosa.

FUENTE: EL ECONOMISTA

 

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